35 Años del Banco Nacional de Datos Genéticos

Guillermo Amarilla Molfino, el nieto 98, recuperó su identidad gracias a la existencia del Banco de Datos Genéticos, un organismo científico pionero creado con el objetivo de ayudar a las Abuelas de Plaza de Mayo a encontrar a sus nietas y nietos apropiados por la última dictadura cívico-militar. El resguardo de las muestras genéticas hace posible estos anhelados reencuentros.

En los últimos meses de 2007, Guillermo –en ese entonces, Martín– sorteó sus temores y, al tiempo de ver aquel programa de televisión, se acercó a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi). Ahí, sumó evidencias: además de haber nacido en el Hospital de Campo de Mayo en 1980, su partida de nacimiento estaba firmada por el médico militar Julio César Caserotto, vinculado a la entrega de niños y niñas nacidos en cautiverio. Todo indicaba que sus dudas estaban fundamentadas. Pero para poder confirmar o no si era hijo de desaparecidos de la última dictadura cívico-militar, restaba un paso determinante: hacerse la prueba genética.

Cerca de 1.200 personas se acercan cada año al BNDG, enviadas por la Conadi) o por pedido del Poder Judicial. Allí se les extrae una muestra de sangre y analizan su ADN para saber si coincide con el de alguna de las familias que se encuentran en su base de datos. Actualmente, son 278 las que esperan y albergan la esperanza de encontrar a sus nietos y nietas víctimas de apropiación ilegal durante el terrorismo de Estado.

El BNDG es una institución modelo, la primera en el mundo en su tipo, que se creó hace 35 años gracias a una búsqueda con la fuerza del pañuelo blanco: “La genética forense como se la utiliza hoy en día se desarrolló al calor de la pregunta de las Abuelas de cómo filiar con la ausencia de los padres”, destaca Nicolás Furman, responsable de Laboratorio en el Banco.


More Entradas for Show: Mañana Informativa

Entradas relacionadas

Deja tu comentario